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Guía de tampones y toallas higiénicas


El mercado ofrece una serie de alternativas y no siempre es fácil escoger la más adecuada, teniendo en cuenta los pros y contra de cada una. Una matrona nos orienta al respecto.

Al igual que las toallas higiénicas, los tampones deben cambiarse al menos cada cuatro horas, para reducir riesgos de infecciones e irritaciones.

Tampones: ventajas y desventajas

La ventaja más importante del tampón es la comodidad y la discreción, ya que -a diferencia de las toallas- no se notan. “Otorgan mayor libertad y hay menores riesgos de manchas o de molestias de ese tipo”, señala Carolina Ureta, matrona del Programa de Educación Sexual en Adolescentes (Edusex).

En cuanto a higiene, el cuidado que se debe tener con los tampones es muy similar al de las toallas higiénicas; es decir, cambiarse cada cuatro horas, idealmente acompañado de un aseo genital.
El tamaño adecuado

El tamaño del tampón está relacionado con la cantidad de flujo menstrual. “Sólo si éste es muy abundante es aconsejable usar los de tamaño grande. También es conveniente ir alternándolos con toallas higiénicas, por ejemplo en la noche, ya que no es recomendable mantenerlos en el interior de la vagina por más de 6 horas”.

.Reduce riesgos

Un temor frecuente entre las mujeres a la hora de usar tampones es el llamado síndrome de shock tóxico.

Este cuadro, muy poco frecuente, es provocado por una toxina bacteriana, el estafilococo, que puede estar presente en forma normal en la vagina y en la boca, pero cuando prolifera demasiado puede dar origen a una infección de graves consecuencias.

“Se cree que el uso prolongado del tampón (cuando no se realiza el cambio indicado) podría favorecer la aparición de esta infección, debido al ambiente que crea en la vagina. Esto no significa que sea usual, por el contrario, son muy pocas las mujeres que lo presentan”, aclara esta matrona.

De todas formas, para evitar riesgos, recomienda alternar su uso con toallas higiénicas, especialmente en la noche y recordar el cambio de tampón. Se debe tener presente que un tampón de alta absorción no es una alternativa al cambio frecuente.

Asimismo, cada vez que se empleen hay que lavar muy bien las manos (antes y después de su aplicación). Y si al momento de colocarlo cae al suelo, se debe desechar.

Tampoco es recomendable utilizarlos si se sospecha de una infección genital o para absorber otros flujos que no sean menstruación.

Cómo comenzar

Si vas a usar tampones por primera vez, elige siempre el más pequeño y utilízalo cuando tengas un flujo abundante, para facilitar su inserción. Estar tranquila y relajada es muy importante, porque si estás muy nerviosa, los músculos de la zona se tensarán y eso dificultará las cosas. Si sigues al pie de la letra las instrucciones que vienen en el paquete, lo más seguro es que no tendrás problemas. Prueba distintas posiciones para decidir cuál te resulta más cómoda (algunas mujeres prefieren colocar una pierna en el asiento del baño o la tina mientras que otras prefieren acostarse).

Si prefieres toallitas…

Carolina Ureta señala que lo ideal es utilizar aquellas toallas que tienen malla, porque permiten que los genitales permanezcan secos y, por ende, ofrecen mayor comodidad y confort. Para evitar infecciones u otros problemas, el cambio frecuente de toallas es la mejor medida de protección. “Es preferible no ocupar las que vienen perfumadas, para prevenir posibles irritaciones o alteraciones de la flora vaginal”, acota.