El Juzgado de Primera Instancia número 50 de Madrid ha condenado a un cirujano plástico y a una clínica de estética de Madrid a indemnizar con 7.455 euros a una mujer que sufrió la rotura de una prótesis mamaria PIP que le fue implantada "por la inexistencia de un adecuado y suficiente consentimiento informado".
